Sobre The Story the Land Tells, por José Hernández
En Puerto Rico: The Story the Land Tells, Iannis Delatolas propone un recorrido fotográfico riguroso a través de las múltiples formas de erosión producidas por el colonialismo —a saber, la erosión de la identidad, del paisaje, de la democracia y de la demografía. A través de un centenar de imágenes, documenta el legado violento del colonialismo, el impacto del cambio climático, las cicatrices de la gentrificación y el trauma de la migración.
La serie comienza en Vieques, entre las infraestructuras abandonadas de la antigua base naval de los Estados Unidos, donde la militarización, el daño ambiental y la desposesión permanecen materialmente inscritos en el paisaje. Desde los desvaídos petroglifos de las deidades taínas en Utuado hasta los ingenios azucareros abandonados y los barrios devastados por tormentas, su lente nos enfrenta a las huellas materiales de la lucha social a lo largo del archipiélago puertorriqueño.
Delatolas siente una profunda afinidad con Puerto Rico. Como griego, reconoce la carga compartida de la crisis económica y la austeridad impuesta. Tanto Grecia como Puerto Rico han soportado colapsos financieros impulsados desde el exterior, la fragmentación social y la dolorosa migración de su juventud —paralelos que alimentan su mirada empática y agudizan la carga política de sus imágenes. Los murales y grafitis políticos aparecen no como espectáculo, sino como vestigios de una historia vivida, mientras que escenas espectrales de Río Piedras y Hato Rey registran la hemorragia demográfica que sigue vaciando al país de su gente.
Las ruinas dejadas por huracanes y terremotos, por un lado, y las adquisiciones por parte de inversores extranjeros, por otro, se presentan junto a espacios cotidianos marcados por la resistencia, entre ellos un bloque de hormigón en Vieques con la inscripción: NOT FOR SALE.
Delatolas nos invita a confrontar el borde crudo de una sociedad sometida a fuerzas constantes, moldeada por dinámicas superpuestas de extracción, abandono y exposición. Sin embargo, su obra se niega a caer en el pesimismo. En cielos iluminados por tormentas y en imágenes ambiguas de aviones —unos partiendo, otros llegando— capta ese estado suspendido entre el exilio y el retorno que define la experiencia puertorriqueña contemporánea. Las fotografías exponen esta tensión sin resolverla. El paisaje no solo habla; también da testimonio.
José Hernández escribe para el diario puertorriqueño El Nuevo Día. Realizó sus estudios doctorales en la Universidad de París (Francia). Ha enseñado en la Universidad de Puerto Rico y centra su investigación en las relaciones franco-puertorriqueñas.
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Sobre The Story the Land Tells, por José Hernández
En Puerto Rico: The Story the Land Tells, Iannis Delatolas propone un recorrido fotográfico riguroso a través de las múltiples formas de erosión producidas por el colonialismo —a saber, la erosión de la identidad, del paisaje, de la democracia y de la demografía. A través de un centenar de imágenes, documenta el legado violento del colonialismo, el impacto del cambio climático, las cicatrices de la gentrificación y el trauma de la migración.
La serie comienza en Vieques, entre las infraestructuras abandonadas de la antigua base naval de los Estados Unidos, donde la militarización, el daño ambiental y la desposesión permanecen materialmente inscritos en el paisaje. Desde los desvaídos petroglifos de las deidades taínas en Utuado hasta los ingenios azucareros abandonados y los barrios devastados por tormentas, su lente nos enfrenta a las huellas materiales de la lucha social a lo largo del archipiélago puertorriqueño.
Delatolas siente una profunda afinidad con Puerto Rico. Como griego, reconoce la carga compartida de la crisis económica y la austeridad impuesta. Tanto Grecia como Puerto Rico han soportado colapsos financieros impulsados desde el exterior, la fragmentación social y la dolorosa migración de su juventud —paralelos que alimentan su mirada empática y agudizan la carga política de sus imágenes. Los murales y grafitis políticos aparecen no como espectáculo, sino como vestigios de una historia vivida, mientras que escenas espectrales de Río Piedras y Hato Rey registran la hemorragia demográfica que sigue vaciando al país de su gente.
Las ruinas dejadas por huracanes y terremotos, por un lado, y las adquisiciones por parte de inversores extranjeros, por otro, se presentan junto a espacios cotidianos marcados por la resistencia, entre ellos un bloque de hormigón en Vieques con la inscripción: NOT FOR SALE.
Delatolas nos invita a confrontar el borde crudo de una sociedad sometida a fuerzas constantes, moldeada por dinámicas superpuestas de extracción, abandono y exposición. Sin embargo, su obra se niega a caer en el pesimismo. En cielos iluminados por tormentas y en imágenes ambiguas de aviones —unos partiendo, otros llegando— capta ese estado suspendido entre el exilio y el retorno que define la experiencia puertorriqueña contemporánea. Las fotografías exponen esta tensión sin resolverla. El paisaje no solo habla; también da testimonio.
José Hernández escribe para el diario puertorriqueño El Nuevo Día. Realizó sus estudios doctorales en la Universidad de París (Francia). Ha enseñado en la Universidad de Puerto Rico y centra su investigación en las relaciones franco-puertorriqueñas.
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